Debido a que los helados se guardan en neveras que funcionan con gases que repercuten gravemente en la reducción del ozono, hemos realizado una pequeña cruzada para buscar una solución alternativa.

Nos hemos asociado con el profesor de acústica, Steven Garrett y los investigadores universitarios del laboratorio de investigación aplicada del Estado de Penn, donde ayudamos a financiar un proyecto para desarrollar un congelador compacto ecológico de tecnología termoacústica para generar frío que funciona con ondas sonoras.

En 2003, el equipo consiguió desarrollar el primer prototipo de unidad de refrigeración y, aunque estamos muy contentos con este avance, habrá que esperar algún tiempo para que llegue a los hogares.