
En 'los tiempos de la gasolinera', cuando Ben y Jerry empezaron el negocio, todos
nuestros helados se hacían mediante el uso de una máquina para hacer sal del siglo XIX.
Nuestro mayor impacto medioambiental en aquellos tiempos era probablemente la furgoneta VolksWagen de Ben.
A medida que hemos ido creciendo, hemos ido controlando nuestro uso de energía, de químicos, de envases y nuestros desperdicios.
Reducción
En 2002 nos pusimos a eco-dieta; mejorando la eficiencia de las plantas, utilizando nuevas opciones tecnológicas y sacando provecho de las compensaciones de emisiones. Dos años más tarde, nuestra fábrica de Hellendoorn se convirtió en la primera fábrica holandesa en convertir el 100% de su gas y electricidad en energía renovable (viento, sol, biomasa o agua) para impulsar sus operaciones. A pesar de tener que pagar un extra por esta energía, vale la pena hacer un esfuerzo por salvar al planeta.
Reutilización
La triste realidad es que cuando hacemos nuestro helado, una parte se echa a perder. Por ello, ya en 1987 empezamos a utilizar los residuos para dar de comer a los cerdos de una granja situada en Stowe, Vermont. Los cerdos se vuelven locos con todos nuestros sabores excepto con el Mint Cookie (de hecho adoran las galletas pero no soportan la menta).
Hoy en día, también tenemos contentos a los cerdos de la granja de al lado de nuestra fábrica de Holanda. De hecho, estos animales han desarrollado tal gusto por algunos de nuestros productos que han renunciado a comer cualquier otra cosa. Actualmente estamos buscando la manera de ir incluso más allá y convertir los desechos de helado en energía a través de un sistema de bio-gas.
Reciclar
Cada día aprendemos a reciclar más y mejor nuestros desperdicios. Ya en 1998, reciclábamos el 53% de ellos, ¡lo que nos aportaba un ahorro del $66, 000! En nuestras oficinas, nuestras normas son claras: reciclamos, utilizamos bombillas de bajo consumo y el 100% de la energía es renovable.
